SERMON CLAUSURA DE CONVENCION
44ª CONVENCION DIOCESANA
SERMON EUCARISTIA DE CIERRE
REV. JORGE URRUTIA CASTRO
13 DE NOVIEMBRE 2011.
Estamos en el final del año litúrgico, precisamente estamos a dos semanas de iniciar el nuevo año con el primer domingo de adviento. Es precisamente en este tiempo que la liturgia nos anima a reflexionar sobre el final de los tiempos. Hace dos semanas el Evangelio nos planteaba de la futuro retorno de Jesús y el juicio definitivo. A partir del domingo pasado estamos revisando las actitudes necesarias para estar debidamente preparados para ese dÃa, hace ocho dÃas nos confrontábamos con la actitud de las vigentes prudentes, y con ello la invitación de tener siempre la reserva adecuada de aceite para esperar al Novio y no quedar fuera del banquete. Hoy la conocida parábola de los talentos es una clara invitación a la actitud del compromiso y la efectividad en el trabajo por ende el buen rendimiento de los talentos.
Para efectos de esta predica no podemos dejar de considerar nuestro propio contexto, sobre todo con la ideologÃa dominante del neoliberalismo, cuyos principios son  la eficacia, la competitividad, la generación de riqueza, el aumento de la productividad, el crecimiento económico, los altos rendimientos de interés bancario, la inversión en valores, la lucha despiadada el comercio en donde prevalece que el pez grande se come al pez pequeño, etc. Considerando también que muchos neoliberales utilizan la parábola de los talentos para afirmar que el cristianismo desde sus orÃgenes era neoliberal, planteado que al que tiene se le dará más y al que no tiene se le quitara hasta lo que tiene.
Esta visión o argumento es inaceptable desde la propuesta del
Evangelio, donde se nos habla de la eficiencia de los Dones de Dios, reconociendo que por fe  tenemos la certeza que todo es don de Dios y lo proclamamos en la  antÃfona del ofertorio cuando decimos “Todo es tuyo oh Señor y de lo tuyo te damos”. Como administradores de los dones de Dios tenemos que responder de cada uno que él nos ha encomendado. Por ello es que la eficiencia de los talentos desde la visión cristiana es de rostro humano, no es eficiencia por la eficiencia, es la eficiencia pensando en la dignidad humana, en que todo ser humano tenga con que hacerle frente a la existencia, que tenga como vivir en un techo digno, una alimentación digna y oportunidades para surgir. No es la Voluntad de Dios los efectos mundiales las propuestas neoliberales, en donde la brecha entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres se viene ampliando, en donde existas unos  con mucho al extremo del despilfarro y millones de millones sin nada, incluso con hambre.
La propuesta del evangelio no está basada en la eficiencia por la eficiencia, en la productividad por la productividad, en la ganancia por la ganancia, sino en la justicia, la dignidad de los hijos de Dios, la paz y la fraternidad universal donde todos somos hijos del mismo Dios y estamos destinados para vivir como tales.
Bien lo decÃa nuestro Obispo Diocesano ayer, la Iglesia no es un Banco en donde lo más interesa es amasar fortunas, sino que es un valioso instrumento de Reino de Dios, por ello, todas sus acciones y proyectos deben estar en la dirección de la Construcción de un mundo más justo y solidario. Todos nuestros edificios y recursos son medio y no fines en sà mismos.
En este sentido, no podrÃamos pensar en ninguna parroquia, congregación o comunidad de fe en la Diócesis de Costa Rica que no esté comprometida con los más pobres y desposeÃdos, en fidelidad al Evangelio deben ser comunidades que se reúnan para orar, celebrar y compartir entre sus miembros, pero a la vez, desarrollar proyectos sociales y compromiso individual y grupal por los hermanos y hermanas más necesitados, que no seamos la Iglesia una instancia que de motivos a los grupo de los indignados en Costa Rica, sino que sea parte del movimiento de indignados siendo voz de los que sufren.Â
Recordemos que el Señor nos preguntará que hicimos por aquellos que tenÃan hambre o sed, por los que estaban desnudos, por los que estaban en la cárcel y por los que estaban sufriendo, y nos dirá que lo que hicimos por unos de ellos los más pequeños (pobres y sufrientes) por él lo hicimos.
Estamos en el Kairos (el tiempo oportuno, adecuado) de nuestra Diócesis, es el tiempo en donde vemos muchos signos de vida y mejorÃa, visionamos con proyectos, en donde como nos relato el Señor Obispo ayer, se siente orgulloso constantemente se pone de modelo los proyectos sociales diocesanos como el Hogar Escuela aquà en Barrio Cuba, igual que nuestro Obispo debemos estar orgullosos por ello, pero debemos de aprovechar este momento para generar más compromiso y solidaridad, reconociendo que esto no lo hacemos solos, lo hacemos con la maravillosa compañÃa de Dios, lo hacemos con el apoyo del soplo del EspÃritu Santo, sigamos pues caminado, trabajando, creciendo y proyectándonos como Diócesis, congregaciones y como personas con una fe solida y solidaria.
Que asà sea.