NACIMIENTO DE UN PROYECTO, UN SUEÑO…UNA MISIÓN
El 22 de diciembre del año 2011, mi familia y yo, nos embarcamos en una nueva aventura. La aventura más hermosa de nuestras vidas, la semilla de un proyecto eclesial, el hacer realidad un mandato divino “Id y enseñad a todas las gentes a ser mis discÃpulos”Mt 28,19. Con un poco de miedo, nostalgia y sueños salimos de nuestra querida Costa Rica hacia EE.UU. ¿El objetivo? Prepararnos para esta nueva misión que se abrirá, Dios mediante, en tierras guanacastecas.
El recibimiento, aunque hacia mucho frio, fue cálido, como siempre lo ha sido de parte de nuestros hermanos de la Diócesis compañera de Carolina del Norte. Se mostraba en ellos una cara de alegrÃa e ilusión y no sentimos que habÃamos ido a otro paÃs o con personas desconocidas, sentÃamos que estábamos con los nuestros, en nuestra casa… en familia. Después de ese recibimiento, nos trasladamos a lo que serÃa nuestro hogar durante cuatro meses.
En estos momentos, sabemos que no hemos venido a pasear (aunque si lo hacemos), sino con la responsabilidad de utilizar todas las herramientas que se nos den para utilizarlas como Dios quiere que sean, como los signos de los tiempos nos lo demanda, como nuestra Iglesia espera de nosotros.
Nuestra presencia en estas tierras nos ha ayudado a crecer, a madurar y entender cómo es que vive y comparte la Iglesia de EE.UU su fe. Estamos aquÃ, no para después ir a Costa Rica y copiar o reproducir estereotipos sino para aprender cómo es su idiosincrasia y enriquecer nuestra experiencia.
De tal manera pues, que nos parece indispensable externar nuestro más profundo agradecimiento a Dios por habernos llamado a su servicio, a nuestros hermanos de nuestra Diócesis compañera de Carolina del Norte, St. Paul’s en Winstom Salem, por habernos tomado en cuenta para esta nueva misión y a nuestro Obispo Héctor Monterroso por haber confiado en nosotros.
Pedimos a Dios que este año que comienza, sea también el inicio de hacer realidad este proyecto, extender la Buena Noticia de Dios a otras partes de Costa Rica con identidad Anglicana, un sueño que debe convertirse en imperativo para todos los que trabajamos en la viña del Señor.
Pedimos a todos nuestros hermanos y hermanas de la Diócesis de Costa Rica que sientan como propio este proyecto y eleven sus oraciones, para que este nueva misión nazca, crezca y de frutos abundantes, para la mayor honra y gloria de Dios, por quién y para quien lo hacemos todo. Asà sea.
Revdo. Pedro Méndez G.