No, de ninguna manera. La Iglesia de Inglaterra exist铆a mucho antes de Enrique VIII. Era parte de la Iglesia antes de que hubiesen divisiones. Durante casi mil a帽os despu茅s del a帽o 664 en que lleg贸 San Agust铆n, la Iglesia estuvo bajo la autoridad del Papa. Antes de Enrique VIII hubo muchas protestas, incluyendo la "Carta Magna" de 1215 la cual establece que "La Iglesia de Inglaterra ser谩 libre."
Durante la 茅poca de la Reforma en el Siglo XVI la Iglesia de Inglaterra rechaz贸 las excesivas presunciones del papado a la autoridad sobre Inglaterra y su Iglesia. Al hacer esto, sin embargo, no rechaz贸 la fe cat贸lica y apost贸lica que siempre ha mantenido, as铆 como los credos cat贸licos hist贸ricos y el triple ministerio de obispos, presb铆teros y di谩conos.
El deseo de Enrique VIII de anular su matrimonio, algo concedido por el Papa como dispensa a otras personas de la 茅poca, fue la ocasi贸n propicia, no la causa, para la independencia de Inglaterra de la autoridad papal.
S铆, la Iglesia Anglicana o Episcopal es Cat贸lica porque conserva y profesa los antiguos Credos y Sacramentos. La fe que ense帽a la Iglesia Anglicana no es otra que la fe cat贸lica. Ni m谩s ni menos. Todas las ense帽anzas son las de la Iglesia primitiva e indivisa.
La fe cat贸lica como la ense帽amos los anglicanos tiene que ajustarse a tres criterios: Las Sagradas Escrituras, la Tradici贸n de la Iglesia y la Raz贸n, iluminada por la fe.
Las Sagradas Escrituras contienen la esencia de la fe, hablan de Dios y revelan su plan de salvaci贸n. Por estas conocemos la voluntad de Dios, hecha carne en Jesucristo.
La Tradici贸n es la comunicaci贸n y transmisi贸n de la fe a trav茅s de los siglos. Nos ayuda a interpretar las Sagradas Escrituras para nuestra 茅poca, ya que nos revela el desarrollo y la pr谩ctica de la Iglesia a trav茅s de los siglos bajo la gu铆a del Esp铆ritu Santo.
La Raz贸n, iluminada por la fe, nos ayuda a entender y aplicar en situaciones espec铆ficas la doctrina y pr谩ctica de la Iglesia. La Iglesia Episcopal fomenta en sus fieles el uso de la raz贸n para explorar y comprender las obras de Dios y para tomar decisiones moralmente responsables.
El t茅rmino "protestante" se us贸 en 1785 para distinguir nuestra iglesia de la iglesia de Roma y de la Iglesia Ortodoxa Oriental que tambi茅n tiene obispos. Adem谩s, porque particip贸 de la Reforma religiosa del siglo XVI y se ha identificado con muchos de sus postulados teol贸gicos b铆blicos. Pero esto no significa que somos simplemente una de las iglesias que surgieron de la Reforma. La palabra "protestante" no significa necesariamente lo opuesto de "cat贸lico", es ciertamente opuesto a "papista". De manera que podemos afirmar con todo derecho que somos cat贸licos y protestantes.
脡stas est谩n contenidas en el Credo Apost贸lico usado en el Bautismo y el Credo Niceno usado en la Eucarist铆a. Adem谩s, creemos que todo lo necesario para la salvaci贸n est谩 revelado a trav茅s de las Escrituras. El Episcopado hist贸rico le da unidad y continuidad a trav茅s de los siglos. As铆 la unidad de la Iglesia se muestra en el culto, doctrina y ministerios tal como estos se encuentran en el Libro de Oraci贸n Com煤n.
Creemos en un s贸lo Dios, quien se ha revelado como Creador (Dios Padre); como Redentor (Dios Hijo); y como Santificador (Dios Esp铆ritu Santo). Esta es la doctrina de la Trinidad la cual los Credos afirman.
En Jes煤s vemos la 煤nica imagen perfecta de Dios y se revela la naturaleza de Dios como amor. Jes煤s, el Cristo, por su obediencia hasta el sufrimiento y la muerte, se ofreci贸 al Padre 铆ntegramente de una forma que nosotros nunca lo hubi茅semos podido hacer; y as铆 nos libr贸 del dominio del pecado y la muerte y fuimos reconciliados con Dios. La resurrecci贸n es el S铆 de Dios, a la proclamaci贸n del Reinado de Dios, hecha por Jes煤s de Nazaret.
Los Sacramentos son los actos externos y visibles realizados por Jesucristo en su Iglesia para darnos su gracia. Esta gracia perdona nuestros pecados, ilumina nuestras mentes, conmueve nuestros corazones, nos fortalece, nos sana y nos liga m谩s 铆ntimamente a Dios.
Celebramos siete sacramentos. El Bautismo y la Eucarist铆a se entienden como los dos sacramentos instituidos por Cristo.
En el Bautismo nos hacemos hijos e hijas de Dios y miembros de la Iglesia, y herederos del Reino de Dios. Es el sacramento de la iniciaci贸n cristiana, el acto de ingreso en la Iglesia de Jesucristo. El signo externo es el derramamiento de agua o inmersi贸n en nombre de la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Esp铆ritu Santo. La gracia interna es la nueva vida, la muerte al pecado y la resurrecci贸n con Cristo. El Bautismo es el nacimiento a la vida eterna. Los episcopales bautizan infantes, como lo hizo la iglesia primitiva. La Iglesia es la familia de Dios y, al igual que la familia terrenal, los padres y otros familiares se ocupan de la crianza hasta que sean bastante mayor para aceptar responsabilidad. La Iglesia Episcopal reconoce como v谩lido cualquier bautismo con agua en el nombre de la Trinidad. Nunca rebautizamos a nadie. En caso de duda el Libro de Oraci贸n Com煤n provee para la celebraci贸n del "bautismo condicional". Todas las personas bautizadas tienen el privilegio de participar de la Eucarist铆a y de recibir la Santa Comuni贸n regularmente.
En la Eucarist铆a celebramos la presencia perpetua de Jesucristo y recibimos la gracia de su vida, muerte y resurrecci贸n hasta que 脡l vuelva. Este sacramento puede llamarse tambi茅n la Santa Comuni贸n, la Cena del Se帽or, o la Misa. El signo externo y visible es el pan y el vino. La gracia interna y espiritual es el cuerpo y la Sangre de Cristo. En la 煤ltima cena Jes煤s dijo que cuando comemos el pan y bebemos el vino juntos debemos hacerlo en conmemoraci贸n de 脡l. La palabra que traducimos por "conmemoraci贸n" es el t茅rmino griego "anamnesis" que significa "hacer presente". Los episcopales no tratan de explicar filos贸ficamente c贸mo se produce la presencia real de Jesucristo, pero por cerca de 2,000 a帽os los cristianos se han reunido semana por semana, con la firme fe de que al participar del pan y el vino est谩n en comuni贸n con Cristo, con Dios y con todos los otros cristianos de todos los tiempos y lugares.
En la Confirmaci贸n el bautizado recibe la fortaleza de Esp铆ritu Santo por medio de la imposici贸n de manos del Obispo y as铆 asume su ministerio laico dentro de la Iglesia. En la Iglesia primitiva el obispo bautizaba e impon铆a sus manos sobre los nuevos miembros y rogaba por los dones del Esp铆ritu Santo, para que pudieran ser equipados por Dios para vivir la vida cristiana. Cuando las multitudes comenzaron a agregarse a la Iglesia, los obispos permitieron que los presb铆teros bautizaran, pero reservaron la imposici贸n de manos, la Confirmaci贸n, para ellos. Se espera que cada miembro de la Iglesia en alg煤n momento de su vida comparezca ante el obispo, su pastor principal y sucesor de los ap贸stoles, para reafirmar su intenci贸n de vivir como cristiano y recibir la bendici贸n cuando puede hacer su propia decisi贸n de seguir a Cristo y renovar sus votos bautismales.
En la Ordenaci贸n los llamados al ministerio ordenado se les concede la autoridad y la gracia del Esp铆ritu Santo mediante la oraci贸n e imposici贸n de manos de un Obispo.
En la Reconciliaci贸n o confesi贸n (p煤blica o privada) se recibe de un sacerdote la declaraci贸n del perd贸n de Dios y la gracia de la absoluci贸n de sus pecados.
En el Matrimonio un hombre y una mujer se unen y reciben la gracia y la bendici贸n de Dios para ayudarlos en su uni贸n.
En la Unci贸n se ungen con 贸leo o se imponen las manos a un enfermo para otorgarle gracia para su sanidad f铆sica y espiritual.
Le llamamos el Sacramento de la Reconciliaci贸n. Hay dos tipos: uno general, que se utiliza en la oraci贸n p煤blica de la Iglesia; otro, que se hace en privado frente a un sacerdote. Este hay que pedirlo voluntariamente cuando se necesita ayuda para librarse de una culpa de la cual no nos sentimos perdonados. Muchas personas andan muy enfermas de cuerpo y la mente y nunca se sanan, porque la ra铆z es una culpa.
La Iglesia utiliza todos los medios a su alcance para ense帽arnos algo de la verdad de Dios y los colores son una forma adecuada de hacernos entender algo de lo que est谩 sucediendo durante las diferentes estaciones del a帽o cristiano. Cada color simboliza la idea principal de la estaci贸n u ocasi贸n que celebramos. El blanco significa la pureza y el gozo, y por tanto se usa en Navidad, Epifan铆a, Pascua, Trinidad, el D铆a de Todos los Santos y en otras ocasiones jubilosas como las bodas. El rojo tipifica el fuego y se usa en Pentecost茅s y en las ordenaciones como s铆mbolo del Esp铆ritu Santo. Tambi茅n representa la sangre, y se usa por consiguiente en las fiestas de los m谩rtires. El p煤rpura (o violeta) es s铆mbolo de la Penitencia y se usa durante la Cuaresma. El verde significa la esperanza y el crecimiento, y se usa a lo largo de las estaciones de Epifan铆a y Pentecost茅s. El negro, se帽al de luto, se usa en muchas iglesias en Viernes Santo. El azul se usa en el Adviento como se帽al de la esperanza del retorno del Se帽or.
La Biblia, tambi茅n conocida como Las Sagradas Escrituras, est谩 compuesta de los libros del Antiguo y Nuevo Testamentos.
Los Libros del Antiguo Testamento fueron escritos por el pueblo de Israel bajo la inspiraci贸n del Esp铆ritu Santo y muestra a Dios actuando en la naturaleza y en la historia.
Los libros del Nuevo Testamento fueron escritos por la Iglesia bajo la inspiraci贸n del Esp铆ritu Santo para dar a conocer la vida y ense帽anza de Jes煤s y proclamar las buenas noticias del Reino a todos los pueblos.
Se le llama la Palabra de Dios, porque 脡l inspir贸 sus autores humanos y todav铆a nos sigue hablando por medio de ella. Entendemos su significado con la ayuda del Esp铆ritu Santo. Este interpreta las Escrituras para que la revelaci贸n sea viva para el mundo de hoy.
Los Libros Deuterocan贸nicos, conocidos tambi茅n como "Libros Ap贸crifos" o "desconocidos", no son can贸nicos. Los lee la Iglesia para ejemplo de vida e instrucci贸n de buenas costumbres pero no los aplica para establecer doctrina alguna.
Hay mucha confusi贸n con la palabra "Cat贸lico". Siempre se emplea ese t铆tulo para designar solamente una de las tres grandes ramas de la Iglesia Cat贸lica que son: la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Cat贸lica-Romana y la Comuni贸n Anglicana.
Las diferencias b谩sicas que hay entre Anglicanos (Episcopales) y la Iglesia Romana son:
S铆. El Libro de Oraci贸n Com煤n, provee celebraciones a la Virgen Mar铆a y a los Santos mayores (de los tiempos apost贸licos) y menores (de todas las 茅pocas). Todas las oraciones se hacen a Dios en memoria del santo, para que nos ayude a imitar sus virtudes. Ellos son modelos de vida cristiana mas no son intercesores ni debe rend铆rseles culto ni adoraci贸n tal y como lo ense帽an las sagradas escrituras.
Es el libro que contiene todo el culto sacramental y la adoraci贸n de las horas del d铆a y todos los ritos p煤blicos usados en esta Iglesia. Contiene adem谩s el Catecismo y los Salmos. En el culto se expresa la unidad anglicana y la fe com煤n. Tienen adem谩s, todos los leccionarios dominicales (Ciclos A, B y C) y diarios los cuales permiten una lectura sistem谩tica y completa de la Biblia. En el Libro de Oraci贸n Com煤n se expresa el principio anglicano: "Lex orandi, lex credendi", lo que oramos es lo que creemos.
La Biblia nos asegura que la voluntad de Dios ser谩 cumplida. Todos los efectos del pecado ser谩n borrados y el mundo renovado seg煤n los deseos bondadosos de Dios. Esta visi贸n de armon铆a y de alegr铆a se experimenta en varios signos del reino: paz, justicia, amor y perd贸n. El mayor signo del Reino es la resurrecci贸n de Jesucristo, por la cual reconocemos la victoria de Dios sobre la muerte y el pecado. La resurrecci贸n es la promesa de que todos disfrutaremos del glorioso Reino de Dios.
Los laicos, por su Bautismo y Confirmaci贸n participan en el ministerio de la Iglesia, representando a Cristo en el mundo y proclamando el Evangelio de diversas maneras.
Los obispos son los pastores principales de su di贸cesis, velan por la fe, la unidad y la disciplina de la Iglesia; administran la Confirmaci贸n y Ordenaci贸n de otros cristianos para que contin煤en el ministerio de Cristo.
Los sacerdotes o presb铆teros representan al obispo a nivel local, administrando los sacramentos, la bendici贸n y absoluci贸n.
Los di谩conos son los servidores de los necesitados. Ayudan a los obispos y a los sacerdotes en la proclamaci贸n del Evangelio y en la administraci贸n de los sacramentos.
Todos los Cristianos se re煤nen el Domingo (con excepci贸n de los Adventistas). La Biblia nos dice que Jes煤s resucit贸 en Domingo y que en Domingo se apareci贸 a sus disc铆pulos. Cuando estaban reunidos, en Domingo, el Esp铆ritu Santo vino sobre ellos. En el Libro de Hechos podemos ver que desde los tiempos b铆blicos los cristianos se reun铆an todos los Domingos, el primer d铆a de la semana, para 鈥減artir el pan鈥 y para alabar a Dios. Desde entonces, seguimos reuni茅ndonos, igual, para: escuchar su Palabra; gozar de su presencia, estudiar sus designios, reconocer su santidad; promover la hermandad, la paz, el amor, la igualdad, la libertad, la justicia y enfatizar el recuerdo semanal de la resurrecci贸n del Se帽or.
Un error com煤n que se cree es que 鈥渟e cambi贸鈥 el S谩bado por el Domingo. Eso no es as铆. El S谩bado es, y siempre seguir谩 siendo, el S茅ptimo D铆a- Este es el d铆a en que el pueblo de Israel debe descansar, dejando a un lado cualquier trabajo, para dedicar el d铆a para Dios, de acuerdo a la Ley Mosaica鈥. Sin embargo la Ley jud铆a no obliga a los Cristianos. El sacrificio de Cristo fue para liberarnos de la carga de la Ley. La 煤nica ley para los Cristianos es el Amor.
para escuchar su Palabra; gozar de su presencia, estudiar sus designios, reconocer su santidad; promover la hermandad, la paz, el amor, la igualdad, la libertad y la justicia.
Se puede rezar como pr谩ctica devocional privada, m谩s no es parte de culto oficial de la Iglesia, al igual que el V铆a Crucis.
La salvaci贸n es un don gratuito que Dios da a la humanidad por misericordia; la cual obtenemos por nuestra fe en Cristo. La fe va acompa帽ada de buenas obras. La salvaci贸n es el comienzo de una vida nueva de acuerdo a la voluntad de Dios. La vida eterna es una nueva existencia en la que somos unidos con todo el pueblo de Dios, en el gozo de conocer y amar plenamente a Dios y unos a otros.
Todo lo que somos y todo lo que tenemos le pertenece a Dios. El nos lo da, nos lo presta. Esto incluye todo nuestro tiempo y nuestras habilidades, incluyendo las que nos sirven para ganar dinero. Dios quiere que le alabemos, le adoremos y le obedezcamos. Tambi茅n quiere que demos para el sostenimiento de Su iglesia y para la extensi贸n de Su Reino y para la realizaci贸n de ministerios de servicio. Pero quiere que hagamos todo esto por nuestra voluntad, producto del amor, no por obligaci贸n, ni por obedecer una ley. Dios espera que por amor le demos lo que El nos dio, que, de hecho, es suyo. Por eso en el Ofertorio decimos 鈥淭odo es Tuyo, o Se帽or y de lo tuyo te damos鈥
En la Iglesia se recogen ofrendas como una expresi贸n de nuestra gratitud con Dios y demuestran nuestra fidelidad y compromiso con la Iglesia al ayudar a sufragar sus gastos.
Las dos formas m谩s comunes de ofrendar dentro de la Iglesia Anglicana son: El Plato de la Ofrenda y la Promesa.
La Ley Jud铆a dec铆a que, aparte de los primeros frutos y otras ofrendas especiales, lo principal era el Diezmo. Una parte de cada diez de los ingresos de la persona.
Pero 驴qu茅 dice la fe cristiana? 隆Todo le pertenece a Dios! Entonces cuanto debemos darle de lo que tenemos, de lo que ganamos, de lo que podemos hacer, de lo que somos, de nuestras habilidades? Una respuesta clara y sencilla: Todo, pero con voluntad, por amor. El no quiere que le demos sobrantes de nuestro tiempo o dinero, ni que le paguemos mensualmente por obligaci贸n. El quiere que tomemos una decisi贸n de darle lo mas que podamos de todo lo que somos y de lo que tenemos.
El Ap贸stol Pablo dijo que 鈥減or la ley entr贸 el pecado鈥, 鈥漰ero donde no hay ley no hay pecado鈥. Sin embargo, algunas iglesias han hecho leyes para obligar a su gente a hacer las cosas de Dios. Con eso le quitan sentido al sacrificio de Cristo en la Cruz, para pagar a nuestras faltas a la ley.
Desde los tiempos b铆blicos los cristianos tra铆an ofrendas cuando se reun铆an los domingos y hac铆an ofrendas especiales para ayudar a otras iglesias y para los viajes y el trabajo misioneros. En el idioma actual dir铆amos que las ofrendas van en tres grupos: 鈥淪ostenimiento, Misi贸n y Servicio鈥.
La posici贸n doctrinal de la Iglesia afirma la intenci贸n vitalicia de la alianza matrimonial. Sin embargo, desde la Conferencia de Lambeth de 1888 se estableci贸 la posibilidad pastoral de que "una vez que la relaci贸n matrimonial se ha destruido sin posibilidad de arreglo, el matrimonio mismo es como si hubiera muerto, las promesas se han visto frustradas y el v铆nculo roto". Desde la Conferencia de Lambeth en 1978 se concedi贸 permiso para celebrar un nuevo matrimonio por razones pastorales cuidadosamente consideradas.
La posici贸n Anglicana est谩 interesada en la permanencia y sacramentalidad del matrimonio pero presta m谩s atenci贸n a la actual situaci贸n entre esposo y esposa, buscando un recto equilibrio entre el respeto por la instituci贸n del matrimonio y el respeto por la persona.
Para la inmensa mayor铆a el proceso del divorcio es muy riesgoso y doloroso, la relaci贸n original est谩 deformada y ahora es destructiva. Perder un(a) esposo(a) es como perder algo de uno mismo. Es un trauma profundo y violento que toma a帽os en sanar y hay sentido de vulnerabilidad debido al sentido de fracaso que se siente. Los efectos en los hijos deben de ser considerados con mucha seriedad. La decisi贸n la toma la pareja. Una vez hecha, le toca a la comunidad de la Iglesia dar a las personas divorciadas el amor, el cuidado y el apoyo que les permita superar su crisis y comenzar una vida nueva.
S铆, es una responsabilidad moral de los esposos. Esto conlleva decidir: cuantos y cuando. Un buen matrimonio planificado provee un contexto de amor, confianza y estabilidad para permitir que los hijos crezcan aceptados, saludables y responsables.
No se acepta el aborto como una opci贸n moral salvo en circunstancias excepcionales como el caso en que la vida de la madre est茅 amenazada, deformidad f铆sica o mental en el feto, y en caso de violaci贸n o incesto. A煤n en estos casos, es tambi茅n una opci贸n moralmente aceptable el continuar con el embarazo. El principio de Santidad de Vida es relevante tanto al feto como a la madre.